Cruzar el Atlántico a vela.

CRUZAR EL ATLANTICO A VELA

 Es para muchos marineros una de las metas en el mundo del vela…  uno de esos viajes de los que todo el mundo habla pero pocos han realizado, el  Cabo de Hornos y el Cabo de Buena Esperanza forman los desafíos más deseados.

Aparte de la resistencia física es sobre todo una prueba mental, en el mar… sobre todo en travesías largas todo lo bueno y malo se amplifica, en una travesía de este tipo es donde realmente vas a conocer  el carácter de la gente embarcada, en el caso de navegar en solitario vas a conocerte sobre todo a ti mismo.

 Para cruzar el Atlántico desde Canarias al Caribe en primer lugar hay que tener en cuenta la época del años, los mejores meses son entre noviembre y enero, una vez que haya pasado la temporada de huracanes, que se forman entre el Caribe y Cabo Verde.

Veleros del norte de Europa y del Mediterraneo se “amontonan” en las Islas Canarias, marineros buscando barco y capitanes que demandan marineros. En contra de lo que se pudiera pensar en un momento muchos apenas tienen experiencia en navegación pero sienten la llamada del océano…  para integrarse es fundamental hablar como mínimo ingles.

Los barcos son revisados concienzudamente en la mayoría de los casos. Es una singladura de aproximadamente 20 días. Hoy en día con las ayudas electrónicas, satélites, transportes aéreos y todo el tráfico de containers que hay en la ruta es una experiencia que no tiene nada que ver con lo que unos pocos marineros se atrevieron a desafiar hace 40 años.

Una de los mayores miedos para la gente que piensa atravesar el atlántico es quedarse sin viento… la famosa calma chicha… durante los meses que se realiza la ruta el viento está asegurado , puede haber días de calma, pero estos se reducen  a 1 o 2 como mucho. Hoy en día tenemos la gran ventaja de poder “adivinar” donde habrá más viento gracias a las conexiones  vía satélite a un precio asequible y a otros sistemas gratuitos de información meterorologica como el NAVTEX.

Antes de embarcar  conviene hacerse una revisión médica , hay marineros que llegan al extremo de operarse de apendicitis sin tener ningún típo de síntoma, simplemente para evitar posibles complicaciones.

Son aproximadamente 3500 millas de navegación (5000 km) en 20 días, donde apenas se gasta combustible, la vela es nuestra aliada. Las guardias a bordo suelen ser de 4 o 6 horas, esto es flexible… en las guardias nocturnas siempre con arnes de seguridad para evitar caídas y con electrónica de posición individual por si alguno cae por la borda.

Un punto básico en la travesía es el tratamiento del agua, hoy en día hay infinidad de productos de buena calidad que garantizan el suministro, se suele llevar 2 o tres de estos equipos. En cuanto a los alimentos, en un primer momento se consume producto fresco, recordemos que son 20 días aproximadamente de navegación, lo habitual es pescar y congelar o tratar convenientemente lo que el mar nos brinda.

Para este tipo de travesía es fundamental disponer de un botiquín tipo A, con todo lo necesario para tratar urgencias, además vía satélite disponemos de contacto con centros médicos especializados. En caso de un accidente grave lo habitual es (previo contacto con el centro médico de Madrid) contactar con un mercante u otro buque en ruta para trasladar al herido a esta embarcación, es obligatorio que los buques en el mar asistan a personas de otras embarcaciones en un caso de urgencia.

En definitiva uno de los viajes más apasionantes  e intensos que se pueden experimentar, consúltanos si te atreves,  en solitario o en grupo, en este tipo de travesías es imprescindible contar con gente de mar en condiciones, esta será la diferencia entre una  experiencia mediocre o saborear el viaje definitivo.